Si el amor me da por muerto yo le sonrío.
Si el amor resulta cierto... estoy jodido.
(...)
sábado, abril 10
jueves, abril 8
Pero...
Fui torpe, insegura, indecisa, desconfiada, envidiosa, miedosa, egoista, ingenua, caprichosa, cabezota, inmadura, impaciente, estúpida...
Decepcionante.
Pero fui.

Quizás nunca hice las cosas bien.
Pero al menos las hice.
Sentí herirte, echarte de menos e incluso de más, despedirnos, echarte, mentirte, juzgarte, no creerte.
Pero sobre todo, sentí.
Estuve lejos, equivocada, perdida, enfadada, distante, triste, confundida...
Pero estuve.
(...)
Decepcionante.
Pero fui.
Quizás nunca hice las cosas bien.
Pero al menos las hice.
Sentí herirte, echarte de menos e incluso de más, despedirnos, echarte, mentirte, juzgarte, no creerte.
Pero sobre todo, sentí.
Estuve lejos, equivocada, perdida, enfadada, distante, triste, confundida...
Pero estuve.
(...)
Marker in the sand.
O lo que viene a ser un arenero.
There is a marker,no one sees it 'cause the sand
Has covered over, all the messages it kept
Misunderstanding,what original truth was
And out expanding, in a faith but not in love
What went wrong?
Walking tightrope high, over moral ground
Seeing visions of, falling up somehow
Do come down
With the living, let, what is living love
So unforgiving, yet, needing forgiveness first
God, what do you say?
Those undecided, Needn't have faith to be free
And those misguided, there was a plan for them to be
Now you got both sides claiming killing in Gods name
But God is nowhere, to be found conveniently
What goes on?
Walking tightrope high, over moral ground
Walk the bridges, before you burn them down
Do come round
With the living, let,what is living love
So unforgiving, yet, needing forgiveness first
God, what do you say? What do you say?
There is a sickness,a sickness coming over me
Like watching freedom, Being sucked straight out to sea
An the solution?Well, from me far would it be
But the delusion, Is feeling dangerous to me
What goes wrong?
Walking tightrope high, over moral ground
Seeing visions of, falling up somehow
Do come down
With the living, let... what is living love
So unforgiving, yet, needing forgiveness first
What do you say, God, what do you say?
Calling out, Calling out.
Calling out, I'm calling you out.
miércoles, abril 7
Me.
martes, abril 6
lunes, abril 5
Universos infinitos.
Qué empiece el viaje ya, infinita ingenuidad, ilusión centesimal...
Ahora dicen que hay muchos más universos
infinitos como el nuestro.
Dime si no es para volverse loco,
¿no te sientes más pequeño?
Dos espejos frente a frente crearán
cien mil caras que observar,
puede que alguno de ellos sea el real,
lo tendré que investigar.
Que empiece el viaje ya ...
Infinita ingenuidad, ilusión centesimal,
me creía tan capaz con mi capsula de albal,
mi torpeza fue total, de tan grande es demencial,
no detecto una señal, nunca encontraré el lugar
donde al fin me entienda.
Me perdí en mi universo, ¿y tú?
Me perdí en mi universo, ¿y tú?
No volveré a hacerlo más, no he encontrado respuestas.
¿Y si no regreso jamás y este ruido no cesa?
Mundos que van a estallar si mi vida es la apuesta.
Y yo ya no puedo hacer más si este más siempre resta ...
Y yo ya no puedo hacer más si este más siempre resta ...
Y yo ya no puedo hacer más ...
Y yo ya no puedo hacer más ...
(...)
sábado, abril 3
It won't hurt.
Can you feel my heart?
You have it in your hands.
How do you hear me talking all my trash?
Do you like my ways?
Do you still love my face?
Do you think it's dreadful when I say ...
I think of you often.
Have you forgotten
The way you looked at me
When we met?
Do you think I'm dreamy?
Or do you mean scared?
How much are you saving? You're so brave.
How to talk to the deaf?
And how to talk in bed?
How long to realize that makes no sense?
I think of you often.
Have you forgotten
The way you looked at me
When we met?
May I ask a question?
But take in its sense.
Can I touch your nape? It won't hurt.
Inside of me
Is easy to see,
When you find it out
Please show it to me.
"Lucio Urtubia: Anarquista, atracador, falsificador, pero sobre todo... Albañil."
Anarquistas ha habido y sigue habiendo bastantes en el mundo. Los que han tenido que cometer atracos o introducirse en el contrabando para la causa son numerosos. Los que han discutido estrategias con El Ché o han ayudado a Eldridge Cleaver -el líder de los Panteras Negras- son los menos. Los que unido a todo lo anterior, hayan conseguido poner contra las cuerdas al banco más poderoso del planeta mediante la falsificación masiva de traveller checks, y sin faltar un solo día a su trabajo de albañil de construcción, sólo hay uno. Lucio Urtubia, hijo de Cascante (Navarra).
Lucio, hoy en día, vive en Paris, retirado. Ha sido testigo -muchas veces parte activa- de varios acontecimientos históricos que se han dado la segunda mitad del siglo XX. vivió desde dentro el fenómeno del Mayo de 1968, apoyó con su participación el inicio del régimen de Castro, participó en toda clase de actividades antifranquistas... Pero sin lugar a dudas su gran golpe lo dio en la segunda mitad de la década de los setenta, acaparando así en la prensa titulares como el “bandido bueno”, o el “Zorro vasco”. Consiguió estafar al First National Bank (ahora Citibank) 3.000 millones de pesetas de la época, para invertir el dinero en causas en las que creía. Asombrosamente, su “carrera” le ha costado sólo unos meses de cárcel.
http://www.lucio.com.es/
Trozos.
No se qué es lo que pasa, pero cada vez que intento soltarme del todo, algo se mueve, y no sólo por dentro, y vuelvo a agarrarme.
Sí, como una niña asustada que cree que corre peligro cuando camina sóla por las calles de la ciudad, porque así la han enseñado a sentirse.
¿Sabes?
Todo siempre tiene una explicación, aunque no seamos capaces de verlo.
Podemos entender la vida como un día eterno, aunque asusta y nos hace obcecarnos y lamentarnos por los momentos que vamos perdiendo.
O podemos entender la vida como una suma de preciosos dias sin sentido, esto aterra, sobre todo para quien le busca el sentido a todo un sinfín de sinsentidos.
Una vez me atreví a lanzarme al vacío en busca de un estado de ataraxia, suma de equilibrios, balance interior hacia el exterior. Salté, se creó un sórdido silencio, en el cual a modo de toma cinematográfica casi perfecta pasaba de la euforia al llanto en cuestión de segundos, hubo un segundo de calma, pero...
Me estrellé contra el suelo.
Recuerdo a alguien.
Alguien recogiendo mis pedazos, murmurando en silencio.
También recuerdo esas ganas de hablarle, de rogarle que por favor no tocase ni uno solo de esos trozos, que en todo caso, los destrozara en pedacitos más pequeños, y los escondiera.
Pero no.
Él seguía murmurando cuando terminó de recoger mis pedazos y juntarlos poco a poco, pude ver como se marchaba, no se que rostro tenía, siquiera recuerdo más que el murmurar de sus labios.
Y su juego de manos para esconderse en un bolsillo uno de esos pequeños trozos.
No lo sabe, pero lo vi.
¿Y ahora qué?
Todo está en su sitio, pero yo pierdo el tiempo escuchando canciones en las que encontrar algo que no se bien el qué es.
La gente que me rodea me transmite mucho calor, pero sigo temblando de frío.
Esta ciudad es horriblemente bonita, pero mi mirada se clava en el suelo.
No consigo caminar más de dos pasos sin perder el equilibrio.
Acaba con esto.

Ya.
Sí, como una niña asustada que cree que corre peligro cuando camina sóla por las calles de la ciudad, porque así la han enseñado a sentirse.
¿Sabes?
Todo siempre tiene una explicación, aunque no seamos capaces de verlo.
Podemos entender la vida como un día eterno, aunque asusta y nos hace obcecarnos y lamentarnos por los momentos que vamos perdiendo.
O podemos entender la vida como una suma de preciosos dias sin sentido, esto aterra, sobre todo para quien le busca el sentido a todo un sinfín de sinsentidos.
Una vez me atreví a lanzarme al vacío en busca de un estado de ataraxia, suma de equilibrios, balance interior hacia el exterior. Salté, se creó un sórdido silencio, en el cual a modo de toma cinematográfica casi perfecta pasaba de la euforia al llanto en cuestión de segundos, hubo un segundo de calma, pero...
Me estrellé contra el suelo.
Recuerdo a alguien.
Alguien recogiendo mis pedazos, murmurando en silencio.
También recuerdo esas ganas de hablarle, de rogarle que por favor no tocase ni uno solo de esos trozos, que en todo caso, los destrozara en pedacitos más pequeños, y los escondiera.
Pero no.
Él seguía murmurando cuando terminó de recoger mis pedazos y juntarlos poco a poco, pude ver como se marchaba, no se que rostro tenía, siquiera recuerdo más que el murmurar de sus labios.
Y su juego de manos para esconderse en un bolsillo uno de esos pequeños trozos.
No lo sabe, pero lo vi.
¿Y ahora qué?
Todo está en su sitio, pero yo pierdo el tiempo escuchando canciones en las que encontrar algo que no se bien el qué es.
La gente que me rodea me transmite mucho calor, pero sigo temblando de frío.
Esta ciudad es horriblemente bonita, pero mi mirada se clava en el suelo.
No consigo caminar más de dos pasos sin perder el equilibrio.
Acaba con esto.
Ya.
viernes, abril 2
...hay que parar.
Esta historia empieza en un final feliz.
Esta historia no tenia que ocurrir.
Dime que no es así...
Lo he intentado, lo he intentado... y no puedo parar el tiempo.
¿Y ahora qué? ¿Y ahora que se supone que hemos de hacer?
Hay que parar, en la cuneta a revisar lo que hemos creido.
¿Cómo? ¿Cuándo? ¿Por qué? Dime que no es así,clo he intentado y no puedo crear un cuento.
¿Y ahora que? ¿Y ahora que se supone que hemos de hacer?
Hay que parar en la cuneta a revisar lo que hemos creido.
Lo he intentando, lo he intentado... y no puedo cambiar.
¿Puedes tu?
No será quizás que ya es la hora de dejarnos de ver, con benevolencia...
miércoles, marzo 31
martes, marzo 30
Cuando ella toca el piano...
Cuando ella toca el piano es diferente, es sencillamente como estar al lado del fuego...
Se pone muy nerviosa cuando le escucha gente, y muy graciosamente siempre empieza a gesticular...
Y sale a la calle y saluda a todo el mundo, tiene un segundo para Roy, el perro mas feo del mundo.
Y cuida a la gente como nadie, a costa de si misma a menudo.
"Yo me parto con la justicia, ya verás, ya veras..." me dice si eres incapaz de darle más.
Vivo en una ciudad que está enferma, y Barcelona sobrevivirá gracias a ella.
Y desde un rincón observo al maravillo ser dejando sus huellas.
Hoy toca el rescate del pobre hombre del tiempo, se ha quedado en blanco y ella sabe lo qué es pasarlo mal...
Y tiene la linea ocupada, por toda la gente abandonada, y ella les dice que todo va a ir bien...
Y desde un rincón observo al maravilloso ser sentado en el piano...
Yo vivo en una ciudad que está enferma, Barcelona sobrevivirá gracias a ella.
sábado, marzo 27
viernes, marzo 26
Amor al bar, amor en el bar.
"Yo sólo puse una condición: jamás juntos en una taberna irlandesa. Tú no te quedaste atrás. Nada de garitos indies, nada de espirales pop, nada de jóvenes ebrios abrazados, entonando himnos generacionales de los Planetas, o los Pixies, al despuntar el alba.
Me gustaron tanto tus fobias, que no pude evitar caer rendido a tus pies. Supongo que algo parecido te pasó a ti. Enamorarnos en aquel tiempo era tan sencillo. Bellos, jóvenes y becarios de investigación. Dinero fácil, y mucho tiempo libre para gastarlo. Pronto comenzamos a ir juntos a los bares.
No comprendo a la mayoría de la gente. Se emparejan y desaparecen de los bares. Llaman “salir con alguien” a quedarse todo el día en casa, comiendo pizzas y viendo los DVD que regalan con Público. Tú y yo no íbamos a renunciar a los bares. Nuestro amor se desarrollaría a lo largo de una cuidada selección de establecimientos hosteleros (preferentemente nocturnos) del Estado español. Verte pidiendo otra caña más en La Aguja de Lavapiés (Madrid), o una absenta de fabricación casera en El Marsella del Raval (Barcelona), son imágenes de una poesía difícil de explicar a un abstemio, o a un vecino afectado por nuestros ruidosos hábitos nocturnos. Recordarte así, aún pasados tantos años, sigue conmoviéndome.
¿Bebíamos demasiado? Bueno, tal vez. Tampoco diría que fuésemos alcohólicos. En general nos gustaban esos sitios en los que puedes alargarte hasta las tantas, bebiendo y hablando, cualquier día de la semana. Pequeños y acogedores como El Olivar y El Paraguas, en el Oviedo Antiguo, El Largo Adiós en Valladolid, o La Masía, uno de los últimos reductos de la Barcelona preolímpica. El Marzana 16, en Bilbao la Vieja, con su barra de azulejos y mármol, lograba la perfecta síntesis entre las tascas telúricas que tú buscabas y mi devoción por el moderneo snob. El licor café y los vinos a 50 céntimos del Mosquito, en el barrio de San Pedro, de Santiago de Compostela, pronto se convertirían en otro clásico fuera de discusión.
También bailábamos. Recuerdo sudar contigo en las pistas del Bullit de Bilbao, La Caja Negra y El Flamin de Oviedo, o en el Afrodisia de Granada. Los baños se convirtieron entonces en lugares especialmente propicios para el amor.
No se en qué momento se empezó a joder todo, pero seguro que tuvo que ver con la nueva ley de horarios de cierre. Fantasía se moría, y para darnos la puntilla, la Universidad nos cortaba el grifo. Tú propusiste juntar nuestros pocos ahorros y recorrer el mundo, escribiendo algo así como una guía universal de bares. No llegamos muy lejos. En Lisboa dimos lo nuestro por concluido. Antes nos repartimos los bares de la ciudad. Para mí los del Bairro Alto, para ti los de Alfama.
Ahora me he enterado de que estás con un indie malasañero que te arrastra al Ocho y medio y al Nasty. Mi vida no es mejor. Salgo con una asturtzale, y curro en un chigre celta de Xixón.

PD: Estoy del folk y de la cerveza negra hasta los cojones.
El mundo es un lugar extraño, y yo os echo mucho de menos, a ti, y a nuestros bares."
Diagonal.
Me gustaron tanto tus fobias, que no pude evitar caer rendido a tus pies. Supongo que algo parecido te pasó a ti. Enamorarnos en aquel tiempo era tan sencillo. Bellos, jóvenes y becarios de investigación. Dinero fácil, y mucho tiempo libre para gastarlo. Pronto comenzamos a ir juntos a los bares.
No comprendo a la mayoría de la gente. Se emparejan y desaparecen de los bares. Llaman “salir con alguien” a quedarse todo el día en casa, comiendo pizzas y viendo los DVD que regalan con Público. Tú y yo no íbamos a renunciar a los bares. Nuestro amor se desarrollaría a lo largo de una cuidada selección de establecimientos hosteleros (preferentemente nocturnos) del Estado español. Verte pidiendo otra caña más en La Aguja de Lavapiés (Madrid), o una absenta de fabricación casera en El Marsella del Raval (Barcelona), son imágenes de una poesía difícil de explicar a un abstemio, o a un vecino afectado por nuestros ruidosos hábitos nocturnos. Recordarte así, aún pasados tantos años, sigue conmoviéndome.
¿Bebíamos demasiado? Bueno, tal vez. Tampoco diría que fuésemos alcohólicos. En general nos gustaban esos sitios en los que puedes alargarte hasta las tantas, bebiendo y hablando, cualquier día de la semana. Pequeños y acogedores como El Olivar y El Paraguas, en el Oviedo Antiguo, El Largo Adiós en Valladolid, o La Masía, uno de los últimos reductos de la Barcelona preolímpica. El Marzana 16, en Bilbao la Vieja, con su barra de azulejos y mármol, lograba la perfecta síntesis entre las tascas telúricas que tú buscabas y mi devoción por el moderneo snob. El licor café y los vinos a 50 céntimos del Mosquito, en el barrio de San Pedro, de Santiago de Compostela, pronto se convertirían en otro clásico fuera de discusión.
También bailábamos. Recuerdo sudar contigo en las pistas del Bullit de Bilbao, La Caja Negra y El Flamin de Oviedo, o en el Afrodisia de Granada. Los baños se convirtieron entonces en lugares especialmente propicios para el amor.
No se en qué momento se empezó a joder todo, pero seguro que tuvo que ver con la nueva ley de horarios de cierre. Fantasía se moría, y para darnos la puntilla, la Universidad nos cortaba el grifo. Tú propusiste juntar nuestros pocos ahorros y recorrer el mundo, escribiendo algo así como una guía universal de bares. No llegamos muy lejos. En Lisboa dimos lo nuestro por concluido. Antes nos repartimos los bares de la ciudad. Para mí los del Bairro Alto, para ti los de Alfama.
Ahora me he enterado de que estás con un indie malasañero que te arrastra al Ocho y medio y al Nasty. Mi vida no es mejor. Salgo con una asturtzale, y curro en un chigre celta de Xixón.
PD: Estoy del folk y de la cerveza negra hasta los cojones.
El mundo es un lugar extraño, y yo os echo mucho de menos, a ti, y a nuestros bares."
Diagonal.
lunes, marzo 22
Hoy.
martes, marzo 16
Ideario
Me da vértigo el punto muerto
y la marcha atrás,
vivir en los atascos,
los frenos automáticos y el olor a gasoil.
Me angustia el cruce de miradas
la doble dirección de las palabras
y el obsceno guiñar de los semáforos.
Me da pena la vida, los cambios de sentido,
las señales de stop y los pasos perdidos.
Me agobian las medianas,
las frases que están hechas,
los que nunca saludan y los malos profetas.
Me fatigan los dioses bajados del Olimpo
a conquistar la Tierra
y los necios de espíritu.
Me entristecen quienes me venden clines
en los pasos de cebra,
los que enferman de cáncer
y los que sólo son simples marionetas.
Me aplasta la hermosura
de los cuerpos perfectos,
las sirenas que ululan en las noches de fiesta,
los códigos de barras,
el baile de etiquetas.
Me arruinan las prisas y las faltas de estilo,
el paso obligatorio, las tardes de domingo
y hasta la línea recta.
Me enervan los que no tienen dudas
y aquellos que se aferran
a sus ideales sobre los de cualquiera.
Me cansa tanto tráfico
y tanto sinsentido,
parado frente al mar mientras que el mundo gira.
Francisco M. Ortega Palomares - Ideario
y la marcha atrás,
vivir en los atascos,
los frenos automáticos y el olor a gasoil.
Me angustia el cruce de miradas
la doble dirección de las palabras
y el obsceno guiñar de los semáforos.
Me da pena la vida, los cambios de sentido,
las señales de stop y los pasos perdidos.
Me agobian las medianas,
las frases que están hechas,
los que nunca saludan y los malos profetas.
Me fatigan los dioses bajados del Olimpo
a conquistar la Tierra
y los necios de espíritu.
Me entristecen quienes me venden clines
en los pasos de cebra,
los que enferman de cáncer
y los que sólo son simples marionetas.
Me aplasta la hermosura
de los cuerpos perfectos,
las sirenas que ululan en las noches de fiesta,
los códigos de barras,
el baile de etiquetas.
Me arruinan las prisas y las faltas de estilo,
el paso obligatorio, las tardes de domingo
y hasta la línea recta.
Me enervan los que no tienen dudas
y aquellos que se aferran
a sus ideales sobre los de cualquiera.
Me cansa tanto tráfico
y tanto sinsentido,
parado frente al mar mientras que el mundo gira.
Francisco M. Ortega Palomares - Ideario
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